InicioNoticiasCuaresma 2024: Preparación y Renovación para la Semana Santa

Cuaresma 2024: Preparación y Renovación para la Semana Santa

La cuaresma es un tiempo de preparación para vivir con amor y devoción la Semana Santa. Nos detenemos para mirarnos y reconocer nuestras debilidades.Este tiempo litúrgico nos da la oportunidad de vivir con intensidad días de oración, reflexión y conversión. Nos preparamos para vivir los misterios de la pasión, muerte y resurección de nuestro Señor Jesucristo.

El ayuno, la oración y la limosna son las prácticas espirituales que nos conducen a vivir una verdadera cuaresma. Es un tiempo de transformación y esperanza. La iglesia nos extiende una invitación: atrévete a seguir a Jesús.

En la página 183 de nuestro Libro de  Oración Común, podemos leer y meditar sobre nuestro proceso de preparación:

“Los primeros cristianos observaron con gran devoción los días de la pasión y resurrección de nuestro Señor, y se hizo costumbre en la Iglesia prepararse para ellos por medio de la estación de penitencia y ayuno. Esta estación de Cuaresma proporcionaba la ocasión en que los catecúmenos eran preparados para el Santo Bautismo. Era la ocasión, también, en la que cuantos se habían separado del cuerpo de los fieles, a causa de pecados notorios, eran reconciliados mediante la penitencia y el perdón y eran restaurados a la Comunión de la iglesia. De este modo, se recordaba a toda la congregación el mensaje de perdón y absolución proclamado en el Evangelio de nuestro Salvador , y  la necesidad constante de todo cristiano de renovar su arrepentimiento y su fe”.

Desde los inicios de la iglesia, la penitencia y el ayuno se observan como una vía que nos ayuda a reflexionar sobre nuestras acciones. Renovarnos constantemente debe ser nuestro mayor empeño, y solo lo lograremos cuando nuestro tiempo de oración y lectura de la palabra de Dios sea diaria y constante. Nuestra iglesia nos invita a la “observancia de una santa Cuaresma, mediante el examen de conciencia y  y el arrepentimiento : por la oración, el ayuno y la autonegación: y por la lectura y meditación de la santa Palabra de Dios”. (LOC, página 183)

Que esta cuaresma sea diferente, que nos ayude a prepararnos para poder dar testimonio de nuestra fe.

Ya preparados, meditamos cada uno de los momentos de la Semana Santa:  

El Domingo de Ramos:

“En este día entró triunfalmente en la santa ciudad de Jerusalén, y fue proclamado Rey de reyes por los que extendieron sus mantos y tendieron ramas de palmera por el camino. (LOC, página 190)

La muchedumbre recibe a Jesús con vítores, lo nombran “Rey de los Judios”. Pero el reinado de Jesús no es un reinado como el que conocemos, con sirvientes, riquezas y poder. El nuestro es un rey que llega  utilizando como carruaje un burro, después de sanar enfermos y enseñar a orar a sus discípulos. Nosotros somos parte de esta realeza porque hemos basado nuestra fe en su promesa. Extiende tus manos y recibe a Jesús con un corazón limpio y renovado, reconozcamos que es Él el Rey de nuestras vidas.

Jueves Santo:

El Señor Jesús, después de haber cenado con sus discípulos y de haberles lavado los pies,les dijo: ¿Comprenden lo que yo, su Señor y Maestro, he hecho con ustedes? Les he dado ejemplo para que también hagan como yo he hecho con ustedes”. (LOC, página 193)

Vivir siguiendo el ejemplo de Jesús, es sin duda el reto más grande que tenemos como cristianos. El gesto de lavarle los pies a sus discípulos nos envía un mensaje contundente: amor y humildad.

Viernes santo:

“Nuestro Padre celestial envió a su Hijo al mundo, no para condenarlo, sino para que el mundo, por medio de Él , pudiera ser salvo: : para cuantos creen en Él sean librados del poder del pecado y de la muerte, y lleguen a ser herederos con Él de la vida sempiterna. (LOC, página 196)

No seremos condenados pues, si creemos seremos librados del poder del pecado y de la muerte. Es por esto que debemos acercanos cada día más, luchar por apartar de nuestra vida todo aquello que nos aleja de Jesús. Ser constantes en la oración y renovar constantemente nuestro corazón.

Sábado Santo – Domingo de Resurrección

La gran Vigilia Pascual

Se celebra entre el atardecer del Sábado Santo y el amanecer del Día de Pascua.

“Amados en Cristo: En esta noche santísima, cuando nuestro Señor Jesucristo pasó de la muerte a la vida, la iglesia invita a sus miembros espacidos por todo el mundo , a reunirse en vigilia y oración. Pues esta es la Pascua del Señor, en la cual, escuchando su Palabra y celebrando sus Sacramentos, compartimos su victoria sobre la muerte.’’ (LOC, página 205)

La mayor celebración, la victoria sobre la muerte. La razón de todos los momentos de preparación en la cuaresma, llega como rayo de luz a nuestras vidas. Y debemos celebrar y abrazar a nuestro hermano, porque su promesa se ha cumplido. Nos abraza y nos pide que cuidemos su iglesia y que seamos portadores de la gran noticia: Resucitó y está entre nosotros.

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